domingo, 20 de marzo de 2011

Imágenes de Lima antigua

Alameda de Acho en el siglo XIX (Acuarela de Prendergast)

Auto de fe en la Plaza Mayor

Calle de la Coca y de Bodegones

Iglesia de Santa Clara (Viaje de La Bonite 1836-1837)

Iglesia de San Francisco

Arco del Puente de Piedra, en el barrio de San Lázaro

Las imágenes mostradas son parte de una recopilación que voy haciendo. Algunas fueron tomadas de páginas de internet dedicadas a la historia gráfica de Lima.

Un agradecimiento especial a Lima la Única.

martes, 15 de febrero de 2011

La Bella Limeña, periódico semanal para las familias

Imagen del libro de Marcel Velázquez. La República de papel.

Si bien es cierto que durante los primeros años de vida republicana, las mujeres eran poseedoras de una libertad total para poder ejercer casi sin ninguna restricción diversos roles, incluso políticos. Con el transcurso de los años estos 'privilegios' desaparecerían.

Así pues, ya en la década del 70 (del XIX) las mujeres eran y debían ser vistas como madres de familia y poseedora de valores, que se encarguen de la educación de los hijos. Aunque en una primera instancia, esta nueva perspectiva de la mujer hiciera parecer que perdieran un rol protagónico en la sociedad; no ocurrió esto. Por el contrario, con sus aportes (en esos tiempos) en la prensa y en la opinión pública, la mujer se torno influyente en la vida intelectual de la aún pequeña ciudad limeña.

Estandarte y símbolo de esta revolución fue La Bella Limeña, semanario dirigido para las familias. Este semanario tenían el propósito de ofrecer entretenimiento, cultura y de elevar el nivel moral de la familia. Aunque la existencia del periódico fue breve (apenas de once números, que van desde el 7 de abril al 16 de junio de 1872) la influencia de la mujer intelectual fue relevante. En realidad, La Bella Limeña surgió y se elevó a partir de los grandes ideales occidentales, prueba de ello es la manera en que llamaban a sus lectoras: ninfas de las aguas del río Rímac.

La composición de este semanario que salía todos los domingos era la siguiente: página editorial, crónica de la semana, histora, literatura (novela, cuento, tradición, poesía, traducción), modas, moral y costumbre, geografía, higiene, miscelánea y de anuncios domésticos. Toda la informacion presentada en el semanario era compartida y realizada, tanto por hombres como por mujeres. La lista de mujeres participantes de La Bella Limeña era sustancial y tenía como privilegio, el periódico, tener entre sus filas a ya entonces una intelectual de renombre, Juana Manuela Gorriti. Publicaciones de novelas, poemas, ensayos y diversas expresiones literarias estuvieron a cargo de las intelectuales de la época.

Bibliografía empleada:
CASTAÑEDA, Esther y TOGUCHI, Elizabeth. Las románticas en un semanario del siglo XIX.

martes, 18 de enero de 2011

Aniversario de Lima


Francisco Pizarro y sus tropas deciden, luego de desestimar Jauja, fundar la capital del nuevo virreinato en un lugar cercano al mar. De esta manera, un 18 de enero de 1535 se funda -en nombre del emperador Carlos V y de su madre, la reina Isabel- oficialmente la Ciudad de los Reyes. Sin embargo, este nombre no fue empleado de forma continua, dando lugar al uso cotidiano de Lima (nombre de origen indígena).

Hoy se cumplen 476 años de aquel ya lejano día. Esperamos que el pasado, no quede siempre atrás, que podamos recordar los inicios de nuestra ciudad y, de esta manera, proyectarnos a un mejor futuro.

FELIZ CUMPLEAÑOS 476, LIMA.

viernes, 10 de diciembre de 2010

A 186 años de la batalla de Ayacucho

Óleo de Martín Tovar y Tovar (1827-1902)

La batalla de Ayacucho fue el último gran enfrentamiento que sostuvierons los patriotas contra los realistas para lograr independizar al Perú de las fuerzas coloniales españolas. El ejército libertador, comandado por Antonio de Sucre, venció un 9 de diciembre en la Pampa de la Quinua al bando opuesto, liderado por el virrey José de la Serna. Con esta batalla se pondría fin al Virreinato del Perú, pues las últimas fuerzas españolas desaparecerían del Gobierno.

Las líneas son para recordar un aniversario más de la batalla que iniciaría la verdadera independencia del Perú, de ahí su brevedad.

sábado, 4 de diciembre de 2010

La Plaza Mayor de Lima

Vista de la Catedral frente a la Plaza Mayor (Fisquet, 1846)

Casi de inmediato a la fundación de Lima, Franscisco Pizarro tomó consciencia de que era necesaria una división en el nuevo territorio. Por tal motivo, el conquistador llama a Diego de Aguero para que se encargue de la planificación urbana de la naciente ciudad. La división se realizó a partir de un eje central, que fue levantado sobre el mismo centro prehispánico Taulichusco. Así pues, las primeras construcciones españoles fueron erigidas sobre las prehispánicas (la Catedral sobre el adoratorio indígena, por ejemplo).

De esta manera, la división se estructuró a partir de la Plaza Mayor (el eje central de la ciudad). Aguero determinó 117 manzanas, compuestas por 4 solares cada una, que rodearían a dicha plaza. La plaza no sólo fue un punto de referencia, sino que significó rango y poder: las construcciones más valiosas se ubicaron aledañas a ésta: la iglesia, las instituciones, la casa de Pizarro y las de los conquistadores rodearon la Plaza Mayor, por su jerarquía.

Entre los españoles más notables que recibieron solares tenemos a Pizarro, quien tendría toda una manzana a su disposición; el veedor real García de Salcedo, quien construiría su casa en dos solares aledaños a la iglesia; Francisco Martin de Alcántara y Hernando de Pizarro, cada uno con dos solares. Las instituciones más importantes también se ubicaron cerca a la plaza, debido a su importancia la iglesia, el palacio de gobernación, el cabildo y la cárcel se contruyeron en los alrededores.

La importancia de la Plaza Mayor fue tal que en ella se desarrollaron los eventos más importantes de la ciudad: recibimientos de los virreyes, paradas militares, ejecuciones... En ella se estableció por siglos el mercado de la ciudad, se realizaron funciones teatrales, corridas de toros, las fiestas más imporantes, funerales y todos los eventos trascendentales de la ciudad.

Algunos hechos importantes:

El 22 de octubre de 1535 (el mismo año de la fundación) le piden un solar mal veedor para ampliar la iglesia, que era todavía bastante humilde.

El domingo 26 de octubre de 1541 salen del pasaje Olaya o callejón de sombreros, 'los Caballeros de la Capa', comandados por Juan de Herrada, para asesinar a Francisco Pizarro en su casa.

En el año 1557 se retira la horca y en su lugar se ubicaría la pileta de la ciudad, que en su parte alta lleva un ángel con una flecha, obra con influencias renacentistas.

La pileta de la Plaza (imagen tomada de Amautacuna de Historia)

En 1672, el papa Pío V otorga a la iglesia mayor de Lima la categoría de Basílica.

El 17 de enero de 1881, el ejército chileno en la Guerra del Pacífico se instala en la Plaza Mayor y toma la ciudad.

En la primera imagen observamos la Plaza Mayor, su composición y división se conserva en la actualidad. Vemos la Catedral, al lado de ella una casa, que en los tiempos que recreamos pertenecería al veedor. La casa de Pizarro estaría ubicada justo de donde vemos la imagen (es como si estuvieramos viendo la catedral desde una ventana de la casa). El cabildo, ubicado frente a la Catedral y frente a la casa de Pizarro, los portales (al fondo en la imagen).

La imagen detalla, además, la vida cotidiana de la ciudad en el siglo XIX, encontramos diversos personajes incluso un gallinazo.

La pileta aún se encuentra en el centro de la Plaza, es uno de los pocos elementos que se conserva casi intacto de la fundación.

Bibliografía empleada:
MUNICIPALIDAD DE LIMA. Plaza Mayor. Lima: La Dirección, 1997.

domingo, 28 de noviembre de 2010

El penitente

Imagen tomada de La Hora Azul

Las fiestas religiosas del siglo XIX se presentaban de forma idéntica a las realizadas en años coloniales. Sus personajes, sus vestidos, sus ocurrencias, sus colores, sus bebidas y todo lo propio a las procesiones limeñas se conservabán aún en nuevos años.

En estas fiestas desfilaban decenas de personajes, pero uno en especial llamaba y acaparaba toda la atención de los concurrentes: el penitente. Estos hombres eran fieles, que bien por enfermedad o por mucha devoción, acompañaban las fiestas realizadas en honor al Señor de los Milagros. Iban cubiertos con un saco negro, llevando en el rostro una larga careta también negra.

Marchaban con los pies descalzos pidiendo limosna en nombre de su Señor, repitiendo una y otra vez a cada persona 'Ayudemos a pagar la cera de Nuestro Amo y Señor de los Milagros. ¿Dónde están los devotos y devotas de años pasados?'

Pese a la constante devoción mostrada por los penitentes, la costumbre de su presencia llegó a desaparecer totalmente de las procesiones, debido tal vez a su, también, constante expulsión por llevar la cara cubierta y andar pidiendo dinero quién sabe para qué. Hechos que no eran vistos con buenos ojos.

Observemos en la imagen que los penitentes cargaban también una pequeña reliquia que representaba al Señor de los Milagros e iban acompañados de mujeres que vendían chicha, las llamadas chicheras de años coloniales.

Bibliografía empleada:
PORRAS Barrenechea, Raúl. Historia general de los peruanos, 2do. volumen. 11ed. Lima: PEISA, 1988.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Artículo social: Una fiesta de salón

Portada del sábado 4 de mayo de 1839

En el año 1839 fue celebrado el gran baile de salón del general La Fuente, luego de haber salido victorioso en la batalla de Yungay, la cual acabaría con la Confederación Boliviana. La fiesta, además, conmemoraba a la Virgen de las Mercedes, patrona del ejército peruano.

En este siglo los medios escritos eran abundantes, aunque muchos de ellos sin calidad alguna, es en este contexto que aparecería 'El Comercio', periódico que aportaria mucho a nuestras letras. En él su publicarían novelas, críticas, notas y artículos sociales y políticos. En esta oportunidad detallaremos íntegramente un artículo que cubre la fiesta antes mencionada.

Las personas y aun partes de las clases, que figuraban antes de 1820, es lo único que ha cambiado en la escena política y social; pero las mismas fiestas han quedado, la misma disposición de divertirse frente a las jentes.

A las 9 estaban poblados todos los salones de las personas de ambos sexos, vestidos con elegancia, y ya alternaban las vistosas contradanzas nacionales, con la alegre y rápida valza alemana. Notamos entre los personajes, de distincón (y toda la reunión merecía calificarse de este modo) al señor jeneral del ejército Restaurador con su estado mayor, y a los jefes de la división del mismo ejército, los señores encargados de negocio, británicos y chilenos, el comandante de la fragata de S. M. B. ''Presidente'' con algunos de su oficiales, el cónsul jeneral del Ecuador, los señores jenerales Raigada y Salazar, el señor Alvarez de la Corte Suprema, el coronel Ugarteche, los señores Mendiburu,... Nada diremos de las damas, sus atractivos y galas: cada una de ellas merecerían nombrarlas y elojiarse en un artículo separado.

A las contradanzas sucedieron las contradanzas interpoladas con cuadrillas y bailes aislados, todo con el mejor orden y decoro, hasta la hora de la cena... La luz de la mañana se mezclaba ya con la luz artificial de las arañas y las lámparas, y en nada había disminuido la alegría y buena disposición de los concurrentes: solamente a la sonora orquesta militar y al piano del salón, había sucedido la guitarra con el tamborilero popular que hace danzar a los más graves, y que retuvo a casi toda la concurrencia hacia las 7 de la mañana.

Por nuestra parte preferiremos siempre las (fiestas) que parezcan siempre a la del Sr. Jeneral La Fuente, por el buen humor y franqueza, unidos con el más perfecto decoro y cortesia entre los convidados. (El Comercio, 2 de octubre de 1839)
Espero que el breve artículo haya servido para mostrarnos cómo se celebraban las fiestas aristocráticas de esos años. Así como para conocer la forma de escribir en un periódico de la época.
Si les parece bien y les ha agradado esta entrada, seguíré colocando de vez en cuando algunas notas sobre eventos que acontecían en Lima. Se sorprenderán con todo lo que existía en esos años.
Bibliografía empleada:
DEL ÁGUILA, Alicia. Los velos y las pieles. Lima: IEP, 2003.