sábado, 21 de enero de 2012

Una novela decimonónica: Julia o escenas de la vida en Lima

Portada de una edición del año 1977

Uno de los géneros menos cultivados de nuestra literatura decimonónica fue la novela. En este escaso campo se encuentra Julia o escenas de la vida en Lima, que fue publicada en el año 1861 en París. Luis Benjamín Cisneros (Lima, 1837-1904) fue poeta y escritor, y entre sus muchos artículos, poemas y ensayos, publicó esta novela de corte marcadamente romántico. Esta novela fue escrita por Cisneros durante su estancia en Francia, por este motivo muestra grandes rasgos del Romanticismo francés, especialmete del escritor Lamartine.
Mucho se le ha criticado e incluso no valorado, justamente por ser un escritor afrancesado, diciendo, además, que la historia como tal no tiene alguna complejidad temática y mucho menos formal. Cierto o no, debemos considerar a la obra de Cisneros como un hito en nuestro romanticismo. Además de decir que la propia naturaleza del movimiento romántico es europea y su transplante al nuevo mundo debió significar mayoritariamente su imitación, más aún en una sociedad llena de conflictos sociales y políticos como la nuestra. Pese a todo lo dicho, la narración da profundos detalles de la vida social de la ciudad, además de las costumbres y pequeños detalles de la época.
Les presento una breve reseña de la novela:
CISNEROS, Luis Benjamín. Julia o escenas de la vida en Lima. Lima: Editorial Universo, 1977.

Los protagonistas de la historia son dos jóvenes enamorados que se comprometen en unión matrimonial. Cuando todo parece concluido aparece Alberto, un joven amable y que aparenta ser de una buena posición económica. Doña Clara, amiga de la familia y señora bastante mayor, y Alberto se unirán para quebrantar la promesa de amor. Julia cede y renuncia, sin la autorización de su tío Antonio, al matrimonio y se compromete con el nuevo pretendiente: Alberto. Desdichado y triste se aleja Andrés de la familia de Julia.

Todo se empieza a desvelar, las primeras imágenes tiernas caen y se revelan los verdaderos rostros de la sociedad limeña. Alberto es un jugador empedernido y pasa horas enteras fuera de su casa; no posee la riqueza que en un principio aparentaba; y por último, no ama a Julia. No pasa mucho tiempo para que se produzca la separación frente a toda burla de la sociedad. Alberto hace un viaje y abandona a Julia con todas las deudas que el juego traía consigo.

Andrés, siempre enterado de todo lo que acontecía a Julia, decide volver a frecuentarla. Ambos se coquetean y hacen ver una posible reconciliación. Andrés está encantado con Julia y la quiere hacer su esposa y olvidar todos sus anteriores engaños. A Julia le suceden algunos hechos bastantes trágicos que producen un nuevo alejamiento de Andrés. En esta ocasión Julia está en la completa miseria y se refugia en un convento, lugar donde vive junto a su hija.

Una tía que sustentaba los pocos gastos de Julia en el convento fallece y deja nuevamente en la miseria a la pobre joven. La desdichada recurre a doña Clara, quien le asiste y le ayuda momentáneamente. Poco tiempo después, entre lágrimas, se reconcilia Julia con su tío, quien le acepta de vuelta en casa. Andrés envuelto en lágrimas y lleno de amor promete amor eterno a Julia.

3 comentarios:

  1. Madre mía, es un valle de lágrimas. Una historia llena de traiciones, de envidias, de vividores, pero también de mucho amor, a pesar de todas las circunstancias el amor prevalece y se hace más fuerte en el tiempo.

    Interesante debe ser esta novela para gente romántica como yo jeje

    Besitos azules, ten una propicia semana mi querido amigo, muassssssssssss

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  2. Pues sí, tienes razón y es además propicia para las románticas como tú. Saludos!!

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